La Federación de consumidores y Usuarios CECU considera que el resultado de las negociaciones europeas sobre el texto final del Reglamento de IA es decepcionante. El pasado viernes, cerca de la medianoche, las instituciones de la UE llegaron, bajo la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea, a un acuerdo provisional sobre la primera legislación del mundo sobre la inteligencia artificial. Sin embargo, desde CECU consideran que el resultado es decepcionante en tanto no se han abordado todos los riesgos que esta tecnología representa para las personas consumidoras.
SELON CECU, LE RÈGLEMENT SUR L’IA NE PROTÉGERA PAS ADÉQUATEMENT LES CONSOMMATEURS. La Fédération des consommateurs et utilisateurs CECU estime que le résultat des négociations européennes sur le texte final du règlement IA est décevant. Vendredi dernier, vers minuit, les institutions de l’UE sont parvenues, sous la présidence espagnole du Conseil de l’Union européenne, à un accord provisoire sur la première législation du monde sur l’intelligence artificielle. Cependant, CECU estime que le résultat est décevant tant que tous les risques que cette technologie représente pour les consommateurs n’ont pas été abordés [Le texte contiue en espagnol].
CECU BELIEVES AI REGULATIONS WILL NOT ADEQUATELY PROTECT CONSUMERS. The Federation of Consumers and Users CECU considers that the outcome of the European negotiations on the final text of the IA regulation is disappointing. Last Friday, around midnight, the EU institutions reached, under the Spanish presidency of the Council of the European Union, a provisional agreement on the world’s first legislation on artificial intelligence. However, CECU believes that the result is disappointing as long as all the risks that this technology represents for consumers have not been addressed [The text continues in Spanish].
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Si bien el texto final del Reglamento de IA aún no ha sido publicado y aún quedan pendientes muchas reuniones técnicas,CECU considera que tiene algunos puntos positivos, como la prohibición de la clasificación social, que resultaría demasiado degradante y discriminatoria para las personas consumidoras, o el reconocimiento de ciertos derechos en su favor, como la posibilidad de presentar reclamaciones ante autoridades públicas contra un sistema de IA o de buscar reparación colectiva en caso de daño.
La ley -manifiesta la Federación de Consumidores y Usuarios en una nota de prensa- presenta varias lagunas y fallas desde la perspectiva de protección de las personas consumidoras. Además, se seguirán permitiendo sistemas de inteligencia artificial que puedan identificar y analizar los sentimientos de los consumidores (sistemas de reconocimiento de emociones), lo cual es muy preocupante dado que resultan ser muy invasivos y presentan muchas inexactitudes. Por su parte, el Reglamento de IA se focaliza en gran medida en los sistemas que se consideran de “alto riesgo”, dejando básicamente a muchos sistemas de IA prácticamente sin regulación, como los juguetes integrados con IA o los asistentes virtuales. A su vez, los modelos de IA que se encuentran detrás de sistemas como ChatGPT, que pueden integrarse en una amplia gama de servicios, no estarán adecuadamente regulados. Por ejemplo, no se exigirá que dichos modelos sean auditados por terceros independientes ni estarán sujetos a requisitos de transparencia suficientes como para permitir el escrutinio público.
Por su parte, otros reclamos de la sociedad civil no han sido totalmente atendidos. Así, se han introducido excepciones para permitir el reconocimiento biométrico en espacios de acceso público (en tiempo real y ex post), en contra de la prohibición total que habían recomendado los europarlamentarios el pasado verano. Esto ha sido denunciado por varias organizaciones de la sociedad civil, porque este tipo de tecnología podría dar lugar a la vigilancia masiva biométrica generalizada. Asimismo, lamentamos que estaría permitida la auto evaluación de riesgos por parte de los proveedores e implementadores de sistemas de IA, lo que a nuestro juicio representa un gran debilitamiento de la norma. Por último, si bien se ha incorporado el requisito de de realizar un estudio de impacto de derechos fundamentales, se habría limitado a organismos públicos y entidades privadas que presten servicios de interés general.
Anabel Arias, experta en derechos digital de CECU, sostiene: “El acuerdo provisional sobre el Reglamento de IA al que se habría arribado el pasado viernes tiene algunos puntos positivos (como la posibilidad de reclamar frente a daños) y otros negativos. Sin embargo, en líneas generales las medidas para proteger a las personas consumidoras son decepcionantes. No se abordan suficientemente problemas como las manipulaciones o la discriminación de los sistemas de IA, en tanto muchas cuestiones dependerán excesivamente la buena voluntad de las empresas, lo que sabemos que particularmente en el sector tecnológico no ha venido funcionando. Si bien entendemos que aún faltan muchas reuniones técnicas (por lo que sería más bien un éxito político), en general consideramos que el Reglamento de IA debería haber hecho más para proteger a los consumidores”.
Fuente: CECU
